Plouc

Sin embargo, en ocasiones cuesta trabajo no creer que hubo una fuerza externa detrás de las coincidencias. Hace unos días, buscando el acceso a unas barrancas cerca de la Universidad de Guadalajara, me estacioné en un callejón perdido y al abrir la puerta apareció un bulto de pelo detrás de un arbusto.
Flaco hasta los huesos, muerto de hambre, de sed y de miedo, arrastrándose con gran esfuerzo con una sola pata, descubrí al Plouc intentándo esconderse de un perro hostil que se acercaba ladrando dispuesto a mostrarle que no tenía nada que hacer ahí.
Elías, el médico veterinario de la clínica de urgencias animales que le instaló antier una placa de metal en el fémur, piensa que Plouc no tiene ni 4 meses y que probablemente pasó más de 10 días sobreviviendo en las banquetas con su pierna y cadera fracturados. Me cuesta creer que nadie más lo haya visto y pensado que requería de ayuda urgente. La recuperación será lenta y muy delicada ya que no se pudieron colocar tantos tornillos y en los lugares dónde se hubiera deseado.

Tranquilo, silencioso, agradecido, pasa los días en mi cocina donde escucha música, ve pasear gatos y pájaros en la cornisa de enfrente, y olfatea expressos y tés chai que preparo regularmente. Vivement le printemps para que conozca mares y montañas.
2 Comments:
Realmente podemos ser muy indolentes a veces, afortunado Plouc porque no lo fuíste y porque ahora tiene una vida que nunca imaginó.
Me mataste, que bueno que este perrito tapatío te encontró, como todos tus textos me ha encantado!!! Saludos
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