lunes, septiembre 22, 2008

Mila

Todo hombre tiene una short list de grandes mujeres en su vida. Hermila Molints (Mila o Milita para los cercanos) encabeza mi pequeña lista de las más admirables, no porque sea mi abuela paterna y hasta nos parezcamos físicamente, sino porque su amor y respeto hacia la vida fue un ejemplo para cualquiera que la conoció. Nacida antes de la revolución mexicana, en casi un siglo de aventuras logró enfrentar situaciones adversas con tenacidad, rectitud y sabiduría. En desafío frontal a las costumbres de la época, rehusó ser la esposa adolescente sumisa y abandonó a su primer esposo para buscar sola un nuevo destino en una capital tan grande como desconocida. Con su segunda pareja le convino la unión libre y, ante el frágil estado de salud de mi abuelo, utilizó todo su ingenio para crear oportunidades para ella y sus hijos, que finalmente la hicieron irse llena de orgullo, sabiéndolos honestos, llenos de éxitos profesionales, unidos, sanos... dignos de ella pues. En constante movimiento, llena de comprensión, de consejos sabios, de buen humor y de antojos, Mila desde niña, y hasta el año pasado que se nos fue, mostró autonomía y determinación sin igual. Su mirada, la más dulce que he conocido, se fue llenando de paz con el tiempo y, a pesar de lo desgastado de su cuerpo en sus últimos años, nunca perdió la capacidad de saborear cada bocado, cada caminata, cada visita, cada sonrisa. Abuela, te extraño ! Faltan tus chistes y poemas que nadie recordaba que te supieras ! Te puedo garantizar que te llevamos con nosotros a todos lados y que tratamos de aprovechar todo momento, por más simple que sea, tanto como tu lo hiciste.

1 Comments:

Blogger Delia Hernández said...

Hola, Jorge... Hoy ví por vez primera tu blog y comencé a disfrutar de diversidad de temáticas hasta llegar a este hermoso escrito dedicado con amor profundo y ternura hacia esa mujer que fué tu abuela. Disculpa que te hable así, porque no nos conocemos; sin embargo, tan sólo al leer estas letras, has logrado que quienes las asuman, también interiocen el haberla conocido como si eso hubiese sucedido. Un hermoso mensaje con la dedicatoria más genuina y cariñosa que pude haber encontrado: para la mujer que caminaba contigo (presupongo) del brazo. No sé si decir felicidades sea lo correcto, pero fué una muy agradable lectura en la que has permitido a todos, conocer un poco de tu interioridad. Saludos cordiales desde Orizaba, Veracruz. Ahh, por cierto... también muy interesante tu texto del ascenso del Citlaltepetl, "Cerro de la Estrella" o Pico de Orizaba, como comúnmente se le conoce. Felicidades.

7:41 p. m.  

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