viernes, noviembre 02, 2007

La Francia de Vichy

Entro al consultorio y el médico me invita a sentarme para mirar juntos la radiografía de mi torax. Sin querer provocar, dejo sobre el escritorio el libro que estoy por terminar; enseguida llama su atención y su forma de gesticular lentamente mientras lo hojea me da a entender que está escandalizado por lo que tiene entre las manos. ¿Un americano que da su opinión sobre la ocupación nazi? Me parece el inicio de una plática divertida y contesto, un poco arrogante, que en 1968, nadie antes de él se había atrevido a investigar seriamente sobre el funcionamiento de la administración francesa durante la segunda guerra mundial. Quiere pasar al ataque y no sabe por donde. Busca algo en la contraportada, en la bibliografía, en el prólogo, y se da por vencido; regresa a mi expediente. Vichy es una estación balnearia en el sur de Francia que será por siempre conocida como la sede del gobierno de extrema derecha durante los cuatro años de ocupación alemana. En cuanto el médico llega en mi ficha a la mención postdoctorante del Instituto de Estudios Políticos de París no puede resistir volver a la cuestión y me obliga a profundizar... ¿Y qué opina de Pétain ? En su pregunta leo las ganas que tiene de defender su posición de conservador ante un ataque mal fundado, pero no le doy el gusto; a final de cuentas yo sólo quiero mi certificado médico para presentarlo en la Prefectura y obtener mi nuevo título en calidad de científico que solicité desde hace más de tres meses que me doctoré. Le respondo de forma objetiva, Paxton reconoce que a pesar que el Mariscal Pétain se mantuvo como un icono popular durante casi todo su mandato -en su calidad de héroe de la guerra de 1914-1918, recibió el poder casi sin buscarlo-, el pueblo francés sólo en un inicio se mostró favorable a su administración y a las reformas sociales que salvarían al país tanto de las bombas alemanas como de la amenaza comunista. Los gobiernos socialistas que precedieron la invasión eran considerados responsables de la decadencia social que había debilitado tanto al país -modernidad y capitalismo desenfrenado, pérdida de valores que se traducían en familias menos numerosas y una educación deficiente. El trabajo, la burocracia, la prensa, todo era digno de una revisión minuciosa para acabar con la amenaza bolchevique, y de pasada integrar rápidamente el nuevo orden europeo que se instauraría en cuanto los ingleses perdieran ante la invasión alemana. Más de 30 ministros desfilaron durante los 47 meses de ocupación, sin saber a ciencia cierta si la orden de las salidas y llegadas venía de Alemania o de una política interna que buscaba mantenerse en coherencia con una realidad muy ambigua. Para frustración del Mariscal, Hitler nunca aceptó las propuestas de colaboración militar que Francia le hizo llegar de forma recurrente. A pesar de que los ministros del gobierno de Vichy no dudaron en resistir militarmente y de forma tenaz los avances ingleses en sus colonias en África y en Medio Oriente, Hitler no había reservado un lugar privilegiado para los franceses en la Nueva Europa y como incluso había prometido a Mussolini una expansión colonial importante para Italia en detrimento de Francia, este último nunca fue considerado como un aliado alemán. En resumen, de la ocupación el Fürer no solicitó más colaboración que las cantidades enormes de dinero que el régimen nazi extraía de los países ocupados, la cooperación para transportar a los judíos y la supresión de todo movimiento de resistencia. El doctor me interrumpe para decirme que desde hace más de veinte años trabaja para una de las pocas ciudades a las afueras de París donde los comunistas aún tienen el poder, y que simplemente son muy malos gobernantes. Que los muchos pacientes de Europa del Este que ve pasar todo el tiempo están de acuerdo en que el comunismo no le hizo ningún bien a sus países. Qué al final de cuentas los historiadores deberían ser más severos con el comunismo que con los gobiernos de extrema derecha que tanto han denigrado. Le contesto que el comunismo, como ideología, ha sido suficientemente criticado y que los movimientos de extrema derecha son más preocupantes y dignos de análisis dado que son nuevamente una realidad política. En ese momento los dos nos damos cuenta que la conversación será larga y delicada, poco importan los más de diez pacientes que esperan del otro lado de la puerta para que sus radiografías sean examinadas. Acabamos de tocar puntos muy sensibles para los dos y no hay salida fácil. Paso al ataque hablando de las razones de la transferencia de votos de los simpatizantes del Frente Nacional de Le Pen hacia el presidente actual, de las similitudes entre los discursos de los gobiernos fascistas europeos del siglo veinte y el llamado a la disciplina de Sarkozy, la discriminación de los extranjeros, la creación del Ministerio de la Identidad Nacional, las reformas al sistema universitario, la censura de los medios y la protección que el ejecutivo ofrece a los industriales influyentes. En ese momento la enfermera interrumpe para explicar que los otros doctores ya se fueron y que todos los pacientes deberán pasar con él. En treinta segundos me toma la presión mientras me explica que estudió una maestría en historia en la Sorbona y que algunos de sus profesores habían sido muy criticados por haber defendido la administración de Vichy, pero él personalmente los encontraba dignos de mucho respeto y admiración. Salgo de la consulta pensado que la extrema derecha necesita para sobrevivir, más que cualquier otra ideología, militantes muy carismáticos... y desgraciadamente los ha encontrado.

1 Comments:

Blogger Alexandre said...

Coca,
Decidement, je te trouves un certain don pour l'écriture... Mon pietre espagnol ne m'a peut être pas permis de tout comprendre... mais je suis très étonné et même un peu déconcerté d'apprendre qu'il y aurait encore dans mon pays des gens pour défendre (ne serait-ce qu'un peu) le régime de Vichy.
Je remarque également, encore une fois, que c'est un "étranger" qui m'apprend des choses sur mon pays. Ne sois pas choqué par ce mot, je reprend juste de façon ironique le terme que l'on entend un peu trop en ce moment comme si c'était une façon de trouver des raisons aux maux de la france. En réalité, ce pays à bien plus besoins de solutions optimistes, d'alternatives et que de raisons. En plus, il est probable que comme d'habitude, ces solutions existe "à l'etranger" et qu'il serait bon de les laisser rentrer chez nous...
A bientôt coca,
Alex

10:02 a. m.  

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